viernes, 10 de enero de 2014

Capítulo 16.


16

          El bar estaba casi desierto entre semana, pero había un cliente que le hizo a Pedro desear darse la vuelta. Por desgracia, Dozer Chaves lo vio antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo.

-          ¡Eh, Gran Peter! -lo llamó desde su taburete-. Ven y déjame invitarte a una fría.

          Pedro se acercó y miró a su alrededor.

-          ¿Dónde está Cindy?

-          En casa -Dozer se pasó la mano gordezuela por el pelo pelirrojo-. Esperando a que me calme.

          Pedro se sentó junto a Dozer deseando poder tener más espacio. Tenía la ropa impregnada del perfume de Paula y sólo esperaba que su hermano no lo reconociera.

-          ¿No deberías estar con ella si habéis peleado?

         Dozer sonrió.

-          Cuando peleamos, soy yo el único que se disgusta. Cindy es más fría que un pepino - los ojos azules le destellaron-. ¿Una cita ardiente esta noche?

-          ¿Por qué lo dices?

-          Pareces satisfecho. Como si hubieras ido a aparcar por ahí.

Pudiera ser.

          Dozer sonrió y dio un sorbo a su cerveza.

-          ¿Así que decidiste seguir mi sugerencia y has salido con Jenny?

-          No.

          Pedro dio un largo trago para evitar explicar más.

-          ¿Babs?

-          Para nada.

-          ¿Alguna nueva?

-          Podría decirse que sí.

-          Pero no piensas hablar, ¿eh Peter?

-          No, Dozer. No pienso hacerlo. No quiero que me deis la lata acerca de cuando voy a sentar cabeza y esas cosas.

-          La verdad es que aparte de todas las bromas del otro día acerca de Jenny y Babs, entiendo por qué no has acabado con ninguna de ellas. Y eso que Jenny tiene unos pechos...

          Pedro no quería pensar en los senos de una mujer.

-          ¿Adónde quieres llegar?

-          Que tú eres un hombre inteligente. Necesitas a una mujer con cerebro y nunca hubieras durado con Babs o con Jenny. Al cabo de un mes te hubieran aburrido.

-          Eso mismo creo yo.

-          ¿Entonces, esta nueva chica es inteligente?

-          Sí, lo es.

          Dozer asintió.

-          ¿Y ya has marcado gol?

          Pedro parpadeó. La tarde que había pasado con Paula no tenía nada que ver con aquella expresión. Intentó imaginarse la respuesta de Dozer si supiera que estaba hablando de su hermana.


-          Supongo que no -prosiguió Dozer-. Si no, ya hubieras sonreído cuando te lo he preguntado -dejó el dinero en la barra y le dio una palmada a Pedro en el hombro-. Buena suerte con ella, amigo. Te mereces encontrar a una dama encantadora. Quizá sea ésta.

-          Quizá.

          Mientras Dozer se dirigía a su casa con Cindy, Pedro terminó la cerveza, dejó otro billete sobre los de Dozer y salió al cálido aire de la noche pensando en lo estupendo que era ser un hombre libre. Condujo al rancho con las ventanillas abiertas, una canción en la radio... y con Paula en su mente.

          El ventilador había reducido bastante el calor en la pequeña casa de Paula, pero seguía bastante caliente. Paula cerró la puerta con profundo pesar y oyó alejarse la furgoneta de Pedro. Y para poner las cosas peor, no la había besado al despedirse, aunque lo entendía. Sólo un beso y al día siguiente lo sabría todo el pueblo. Tenían que mantener aquel asunto en privado. Apenas podía creer que se hubiera ofrecido él mismo con el riesgo que corría de perder la amistad con sus hermanos.

          Pero en cuanto el sonido se alejó, Paula se apoyó contra la puerta por dentro, deslizó las manos por sus senos y cerró los ojos perdida en los recuerdos. Entonces, alzó las manos y empezó a bailar ejecutando una ritual danza de celebración. Al tocarla y excitarla como lo había hecho, Pedro le había dado un sentido completamente nuevo a su cuerpo.

          Sintiéndose embriagada, entró en su habitación, se quitó las sandalias y se desnudó para meterse en la ducha.

          Cuando el chorro le acarició la piel como las manos de un amante, alzó de nuevo las manos hacia los senos henchidos y se los acarició perdida en los recuerdos.

          Entonces, deslizó las dos manos hacia el vértice entre sus piernas, donde el cuerpo todavía le palpitaba de deseo por él. Los libros eróticos eran muy explícitos y no necesitaba a Pedro ni a nadie para el tipo de milagroso alivio que había experimentado en la furgoneta, pero volvió a subirlas. Esa noche quería saborear la sensación de sus manos y su lengua acariciando su cuerpo. Quizá fuera una tontería, pero le parecía que, si lo hacía ella sola de nuevo, los preciosos recuerdos se diluirían.

          Apagó la ducha y se secó. Su cuerpo ya no era exclusivamente dominio suyo y eso le produjo un escalofrío de placer. Se puso crema por todas las partes del cuerpo que él pudiera acariciar, enojándose cuando comprendió que parecía estar esperando a Pedro.

          Pero quizá fuera mejor que no volviera, pensó mientras se extendía la crema aromática. Quizá debería crear algún ceremonial para lo que iban a hacer. Así tendría tres días para prepararse. Tres días para comprar tentadora lencería y convertir su habitación en un nido de amor. Dejó la crema y volvió a la habitación para examinarla con atención. Tendría que cambiar muchas cosas.


          Agarró un cuaderno de notas amarillo, se tiró desnuda en la cama y empezó a hacer una lista.













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Holis!! Bueno la cosa es que ya se empezó a poner caliente y quiero avisarles que sigue y sigue y sigue, así que a la que no le guste q vaya dejando de leer porque onda que la nove se centra en eso mas que nada. 
Espero que los disfruten y porfis comenten.

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