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-
¿De verdad que me vas a llevar a mi casa? -preguntó
Paula.
Pedro la
miró. Ella todavía no se había comprometido a nada.
-
¿Quieres que lo haga?
-
La verdad es que no.
Paula estaba
mirando al frente agarrada a su bolso como si le fuera en ello a vida. Las
gafas de sol le ocultaban los ojos pero las mejillas la delataban. Eran más
rosas que el color de la puesta de sol. Tenía el pecho agitado haciendo que la perla
temblara en el valle de sus senos.
El aire de
la cabina se volvió dulce y espeso de deseo, hasta que Pedro creyó que podría
masticarse.
-
¿Entonces quieres dar ese paseo?
-
Sí, pero he pensado lo que debemos hacer. Vamos a mi
casa y nos quedamos un rato allí parados en la puerta. Después, me agacho en el
suelo de la cabina y podemos ir donde... bueno, donde tengas pensado.
Él se excitó
al instante.
-
De acuerdo.
Paula siguió
sin mirarlo.
-
¿Sabes? Puede que no pase nada. Puede que nos dé la
risa o algo así.
-
La risa está bien. Reírse significa que normalmente
estás pasando un buen rato.
-
Quiero decir porque nos sintamos ridículos.
A Pedro no
se le había pasado ni por la imaginación aquella idea.
-
¿Crees que nos pasará?
-
No lo sé. Quizá sea mejor que imagine que eres otra
persona diferente.
-
No lo hagas -la idea le ofendió más de lo que debería-.
Eso sería insultante.
-
Como quieras. Pero algunos hombres se excitan con las
fantasías sexuales de su compañera.
-
No creo que yo entre en esa categoría.
-
Si tú lo dices... Pero si nunca lo intentas, nunca lo
sabrás.
Paula
parecía ir relajándose a juzgar por su sonrisa de superioridad. Era el tipo de
sonrisa que le decía que no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. Quizá
debería echar un vistazo a aquellos libros, después de todo. Desde luego, ella
estaba en ventaja porque aunque él había visto su buena ración de revistas
pornográficas cuando era adolescente, sólo se había concentrado en las fotografías,
no en el texto. Él había supuesto que sería él el maestro y ella la aprendiz
igual que habían hecho toda la vida, pero la idea de que Paula pudiera saber
más del sexo que él le hacía sentirse muy incómodo.
Paula se
desabrochó el cinturón de seguridad.
-
Supongo que será mejor que me esconda en el suelo de la
cabina ahora.
-
Espera un minuto. Eso está muy sucio. Te mancharás el
vestido -abrió su puerta y salió afuera a sacar una manta que siempre guardaba
tras el asiento-. Pon esto primero.
-
¡Me acuerdo de esta manta! Era la que usábamos para
hacer la tienda en tu jardín!
-
Sí, es la misma.
Paula la
extendió a sus pies.
-
Es como encontrar a un viejo amigo. Y sigue tan azul y
suave, aunque el borde está un poco desgastado. ¿Para qué la usas ahora?
-
Hum... para cosas diferentes.
De repente
no quería contarle que había hecho el amor a varias chicas sobre aquella manta.
La guardaba siempre en la furgoneta por si el tiempo era bueno y la mujer
estaba deseosa. Y ahora, por muy tonto que pareciera, le parecía una traición
hacia Paula haberla usado de aquella manera.
Ella lo miró
con intensidad.
-
No te preocupes, Peter. Ya sé que has estado con muchas
mujeres.
Él se agitó
en el asiento.
-
Yo no diría tanto.
-
Pues entonces mis hermanos deben estar mintiendo. Según
ellos, te has acostado con más mujeres que...
-
¿Importa eso?
A Pedro no
le estaba gustando el derrotero de aquella conversación.
-
Supongo que no. En cierto modo, es una ventaja. Así
tendrás mucha experiencia, o sea que su-pongo que sabrás lo que hay que hacer.
-
Y si no lo sé, tú podrás enseñarme.
Ella lo miró
con los ojos entrecerrados.
-
No te gusta mucho la idea, ¿verdad, Peter?
Maldición,
Paula podía leer en su mente como en un libro abierto. Era la única mujer que había
podido hacer aquello en toda su vida.
-
¡Eh, siempre estoy abierto a las cosas nuevas!
-
Yo te conozco bien. Sé que eres de los que les gusta
tener todas las respuestas...
-
Eso no es verdad. Puedo aceptar una sugerencia tan bien
como cualquiera.
-
Todos los expertos aseguran que el sexo es un tema muy
sensible, sobre todo para los hombres. Quizá sea mejor que no mencione algunas
de las cosas que he aprendido. No querría acomplejarte.
Aquello le
tocó la fibra sensible.
-
¿Acomplejarme? Maldición, puedes hacer todas las
sugerencias que quieras. ¡Mi ego podrá aceptarlo!
-
¿Lo ves? Ya estás enfadado.
-
No estoy enfadado.
Paula
siempre parecía saber cuándo dejar de discutir y sólo lo miró en silencio.
Por fin, él
esbozó una tímida sonrisa.
-
De acuerdo, me siento un poco intimidado.
-
¿No te gustaría aprender más si pudieras?
-
Sí. Sólo un tonto no querría.
-
Bien –Paula parecía extremadamente satisfecha de sí
misma-. Entonces, yo podré contribuir a algo, después de todo.
Aquello le
hizo sonreír.
-
¿Crees que la mejor contribución que vas a hacer va a
ser la de un libro?
Ella se
sonrojó como un tomate.
-
Bueno, supongo que no.
-
Yo tampoco lo creo.
Ella lo miró
un momento antes de desviar la vista turbada.
-
Estoy asustada muerte, Peter.
-
¿Incluso conmigo?
Ella
asintió.
-
Especialmente contigo. Sé que tienes un nivel muy alto.
¿Y si te defraudo?
Él se estiró
y le agarró la mano. Pero fue diferente que cualquier otra vez que le hubiera
tomado la mano. Esperó hasta que ella lo volvió a mirar.
-
No te hubiera ofrecido esto si no hubiera querido, Pau.
No hay posibilidad de que me defraudes.
La inseguridad asomó a los ojos grises
de ella.
-
Gracias.
Pedro le
apretó la mano y se la soltó.
-
Nos estamos poniendo nerviosos aquí sentados hablando
de ello. Será mejor que nos vayamos antes de que empecemos aquí mismo.
-
Puede que tengas razón. Allá voy -se dio la vuelta y
empezó a agacharse para poder encajar en el suelo-. Echa un vistazo y asegúrate
de que no nos ha visto nadie.
Pedro miró a
su alrededor.
-
No veo a nadie. La mayoría de la gente debe de estar
cenando.
Paula se
acomodó en la manta azul.
-
Adelante, vaquero.
Y así
empezó. Pedro inspiró con fuerza y metió la marcha atrás. Había hecho muchas
cosas salvajes en su vida, pero esa vez esperaba no haber mordido más de lo que
podría tragar.
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Perdón por la demora, pero acá les dejo dos capítulos y capaz que en un rato (y si no me duermo) suba otros dos. Sino, comenten.
GRACIAS POR LEER.
Perdón por la demora, pero acá les dejo dos capítulos y capaz que en un rato (y si no me duermo) suba otros dos. Sino, comenten.
GRACIAS POR LEER.
muy buenos los capítulos,seguí subiendo...
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